Un tal Phil…

 

Hace un par de días cuando salía de mi casa hacia el trabajo, tuve la magnífica idea de buscar un CD en la colección de mi papá, de vez en cuando encuentro algo bastante interesante, sobre todo cuando pasa lo que me pasó ese día. Estaba frente a la interminable lista de cantantes y grupos, pero sobretodo algunos que calculo, al menos de dos décadas anteriores llamaban mi atención. Distinguí un nombre conocido entre la variedad regional ¡ja! un Phil Collins entre Pedro Fernández y Pedro Infante (cabe mencionar la increíble y minuciosa organización con que mi señor padre administra su colección) tomé el disco e inmediatamente vinieron a mi flashbacks de la primera vez que vi Tarzan y de las veces que mi casa se llenaba con ese estribillo “Billy, Billy don’t you lose my number” a todo volumen con el viejo, pero siempre aguantador equipo de sonido estéreo aún con tornamesa para esos discos de los Three Soul In My Mind, del que mi papá es fiel seguidor (conocidos hoy en día como el TRI).

 

Saqué el disco y por si fuera poco, querido lector, era una edición en vivo con los más grandes éxitos y aunque cabe destacar que no soy muy adepto a este tipo de compilaciones, el álbum traía desde lo más reciente hasta los temas clásicos del compositor. Había tenido la oportunidad de escuchar el disco completo varias veces, pero en definitiva, me tomaré el tiempo para oír cada melodía y apreciar  el estilo que Phil impregna en cada una de ellas, digamos escuchar el material de manera analítica más que apasionada como en otras ocasiones.

 

Describir cada una de las canciones incluidas en el disco sería lo ideal, pero al menos remarcaré el porque del gusto tan particular en este álbum. Comienza un intro bastante emotivo con la presentación de “Something Happened On The Way To Heaven”  y deja se escuchar una aclamante audiencia, porque si algo me gusta de los discos en vivo es la captura de la esencia de lo que está sucediendo y al menos una parte de lo que el artista está dejando en el escenario, Phil y sus productores se llevan un aplauso en este punto, pues la forma en la que se capta el espacio en combinación con la calidad en vivo del intérprete y del público, son claves para introducirte al concierto. Cada track está perfectamente ligado al anterior para no perder el paso de una canción a otra, y aunque esto sucede en la mayoría de las grabaciones en vivo, de forma precisa en esta ocasión, el compositor nos lleva de un sentimiento a otro, es ¡increíble! la elección del repertorio sin caer en cambios drásticos.

 

Cuando “Two Hearts” comienza a sonar, ha pasado ya un abanico de sentimientos melódicos y un sin fin de ritmos, pues si algo merece la gran admiración, son las percusiones, que con mucha presencia y emotividad denotan la energía del cantante junto con los músicos,  algo que se agradece en un CD con un buen número de canciones incluidas, que junto con la voz del espacio, crea un toque exacto entre calidad de una grabación en estudio y en vivo.

 

Es un gusto compartir un álbum clásico y más aún compartir la buena música a ti lector. Esperando tengas una excelente semana, llena de energía y sobre todo no dejando de escuchar grandes compositores, dejo el track con el que inicia el álbum.

 

Xerxet – (Eduardo Rodríguez Nava)

Sobre El Autor

Compositor musical y productor de música electrónica. Cuando algún sonido me gusta lo grabo, cuando algún lugar me gusta lo fotografío.

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