Desde el punto de vista biológico, existen dos sistemas de dominio para separar a las personas por sus características: los que han salido de fiesta mínimo una vez en la vida y los mentirosos. Este último dominio lo ignoraremos porque a nadie le gustan los mentirosos.

Dentro del primer sistema están dos reinos muy distintos que clasifican a los seres vivos por su naturaleza en común: los “tomadores” y los “no-tomadores”. A continuación se presenta un desglose de los diversos taxones de dichos reinos.

 

TOMADORES

Dícese de los organismos pluricelulares que han desarrollado determinados niveles de tolerancia al alcohol. Este reino constituye un amplio grupo de personas diferenciadas entre ellas por su diferente capacidad para procesar (o no) bebidas alcohólicas. De este reino se desprenden 12 clases:

 

– Frescos-como-lechuga: personas con la suficiente energía para darle la bienvenida al sol. Tolerancia al alcohol: muy alta. Nunca nadie sabe su ubicación al siguiente día (se cree que se fue a dormir, aunque hay rumores que afirman que se ha ido a otra fiesta).

– Hijos del teatro: también conocidos como dramáticos. Tolerancia al alcohol: media-alta. Capaces de mantenerse de pie, incapaces de mantenerse callados. Derivan dos órdenes: aquellos seres vivos que pelean porque tienen la razón y los que pelean por falta de raciocinio.

– Fantasmas: estaban cerca cuando se organizó la fiesta. Tolerancia al alcohol: desconocida. Se sabe que asistieron, pero no hay fotos que lo prueben (probablemente ellos fueron los camarógrafos). Desaparecen cuando la cuenta aparece.

– Padre de familia: no confundirlos con el reino no-tomadores. Tolerancia al alcohol: media. Aunque su lucidez está reducida, siguen muy conscientes de todas y cada una de sus responsabilidades. Probablemente se hagan cargo de sus pares en la fiesta.

– DJ’s: fácilmente identificables por su iPod®‎/celular en la mano izquierda y por encontrarse muy cerca de las bocinas. Tolerancia al alcohol: variable. Existen dos órdenes: los que escuchan las peticiones musicales (que usualmente son corta-venas) y los que en verdad creen que la gente está escuchando la letra de la canción.

– “Fumadores”: entrecomillado porque están “fumando” un “cigarro”. Tolerancia al alcohol: muy alta. Tolerancia al “cigarro”: cuestionable. Se encargarán de hacerle saber a todos que están “fumando” su “cigarro”.

– Emocionales: personas cuyos ojos desarrollan una capacidad sobrehumana para producir lágrimas. Tolerancia al alcohol: baja. Se relacionan fácilmente con los hijos del teatro debido a que es con ellos con los que el agua brota con más fluidez. Todo es, potencialmente, una razón para estallar en lágrimas.

– Bellos durmientes: no son muy bellos, pero sí muy dormilones. Tolerancia al alcohol: muy baja. No importa lo delgados que sean, en cuanto se duermen suben los suficientes kilogramos para que sea muy complicado mantenerlos de pie (o cargarlos). Al siguiente día son los menos afectados por la celebración.

– Filósofos: el aumento en su coeficiente intelectual es inversamente proporcional su nivel de sobriedad. Tolerancia al alcohol: media. Intentan comprender y resolver al mundo mediante pláticas. Sus ideas no son descabelladas, pero eventualmente hablan un dialecto totalmente incomprensible para sus pares.

– Amorosos: completamente inofensivos. Tolerancia al alcohol: media-baja. Se les puede encontrar haciendo amigos, dando abrazos, besando gente o disculpándose de errores del pasado. Se convierten en organismos peligrosos cuando están en época de apareamiento.

– Escapistas: no confundirlos con los fantasmas. Tolerancia al alcohol: desconocida, quizás alta. Todos los vieron en la fiesta, pero nadie sabe en qué momento se fueron. Se cree que el alcohol les da el súper-poder de la tele-transportación.

– Judas: pueden pertenecer al reino no-tomadores. Tolerancia al alcohol: un misterio. Una de dos: o convierten el alcohol en refresco o no están bebiendo. Tomarán fotos de la fiesta y se encargarán de que todos sepan lo que sus pares hicieron.

 

*Nota al lector: se dice que las personalidades de los organismos que pertenecen a este reino reflejan todo lo reprimido por el ser vivo en su estado desalcoholizado.

 

NO-TOMADORES

Dícese de los organismos pluricelulares que han desarrollado un completo rechazo al alcohol. Este reino constituye un pequeño grupo de personas diferenciadas entre ellas por las razones que tienen para no tomar. Se desprenden 4 clases:

 

– Responsables: con un ojo en la fiesta y otro en todo lo que debería estar haciendo en ese momento o tiene que hacer después. No toman porque al siguiente día tiene una actividad que es “muy importante”. Si tienen carro, se vuelven taxi.

– Yano: “ya no tomo”, “ya no fumo”, “ya no tengo edad para eso”. Con la suficiente presión pueden cambiar de reino, aunque se recomienda evitarlo.

– Ni vine: no deberían estar en la fiesta. Hay una pareja, padres o alguien con quien deben reportarse. Paranoia constante derivada del miedo de que un conocido lo vea.

– Puros: se ha oído hablar de esta clase, mas no se sabe que en verdad existan. Nunca han tomado en su vida o, si lo han hecho, han decidido nunca repetirlo. La vida los ha traído a la fiesta. Eventualmente, esperan que la misma vida logre sacarlos de ahí.

Sobre El Autor

Probablemente la persona más ñoña de la vida. Fiel creedor de que las moscas ven el futuro y los moscos viajan en hoyos negros.

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