Una de las mejores invenciones que se crearon con la evolución de los navegadores web (Chrome, Firefox, IE/Edge, Safari, etc.) es la que permite la posibilidad de tener abiertas varias pestañas al mismo tiempo, ya que de esta forma es posible revisar al menos un par de páginas de manera simultánea sin necesidad de perder el foco sobre los temas que estamos consultando y sin tener una gran cantidad de ventanas abiertas invadiendo el escritorio de nuestra computadora (tal y como funcionaban los navegadores en un comienzo).

Si tienes menos de 20 años seguramente ya no te tocó vivir esta catástrofe en donde para revisar el correo electrónico, noticias, chats o paginas de entretenimiento vivíamos rodeados con al menos 6 o 9 ventanas que terminaban por desesperarnos al grado de hacernos cerrar todas las ventanas ya que en un momento dado perdíamos por completo el control de lo que estábamos viendo (agregando que además aparecían ventanas emergentes con publicidad al mínimo intento de navegación dentro de un sitio).

Con la aparición de las pestañas en los navegadores, se logró tener un mejor control ya que en una misma ventana fue posible tener una gran cantidad de páginas abiertas simultáneamente. Desafortunadamente, ha existido un punto en el que hemos abusado de este gran acierto y lo hemos hecho pasar a ser un nuevo gran dolor de cabeza.

Y es que probablemente el problema no se vea claramente a simple vista, pero es un hecho que nos encontramos frente a una situación que puede resultar compleja si no se toman medidas al respecto. La simpleza de poder abrir una cantidad indeterminada de pestañas ha hecho que nos volvamos unos acumuladores de pestañas; sin más ni más hay ocasiones que nos encontramos frente a unas decenas de pestañas y no hay fuerza que nos haga querer cerrarlas. Para ser sincero en el momento que empecé a escribir este artículo tenía 9 pestañas abiertas.

De acuerdo a varios estudios, cuando abrimos varias pestañas, en nuestro cerebro se desata una descarga de dopamina que nos da la sensación de estar siendo cada vez más productivos mientras nos movemos de una a otra sin miramientos; lamentablemente el procesamiento de todos estos estímulos no puede llevarse a cabo adecuadamente ya que se intenta manejarlos simultáneamente y no es posible mantener un punto de enfoque en particular. Lo que es peor, nuestra habilidad de recordar parte de la información contenida dentro de las pestañas abiertas se ve deteriorada drásticamente.

El problema ya no se torna únicamente hacia la computadora, ya que como bien sabemos el rendimiento de nuestro equipo se ve reducido debido al uso excesivo de la memoria RAM al tener tantas pestañas abiertas; ahora se ha vuelto una situación en la que nuestra propia memoria comienza también a saturarse con tanta información que se concibe cada vez más complicado poder procesarla en su totalidad. Ser multitarea ya no es un beneficio en nuestros días.

Es una gran fortuna contar con tanta información disponible, es un privilegio enorme que ha permitido a la sociedad moderna seguir evolucionando y, como tal, debemos aprovecharlo y seguir aportando al mismo, pero vale la pena plantearse el establecer prioridades y tiempos para cuando se consulta información ya que corremos el riesgo de perdernos en el camino al bloquear todo intento de captar la información que realmente nos resulta importante en el momento.

Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.

– Confucio

Sobre El Autor

Consultor tecnológico. Amante de la tecnología y del desarrollo de nuevos productos y mercados. Creyente en el conocimiento, colaboración, trabajo en equipo y la creación de alianzas para poder generar innovación.

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