Llevo casi dos años haciendo un estudio empírico sobre el miedo, y hoy muestro un vistazo a las conclusiones obtenidas hasta el momento.

Podría generar una lista extensa de estos resultados, pero en cambio resumiré este primer artículo del tema con la mayor conclusión que existe:

TODOS tenemos miedo a algo.

Así es, TODOS. Bueno, al menos todas y cada una de las personas que he conocido durante este periodo de tiempo de estudio han (hemos) entrado en dicha premisa aunque sea en alguna etapa corta de la vida.

Pero, ¿Porqué tenemos miedo?

Antes que otra cosa, si piensas que no tienes miedo a nada, te invito a que reflexiones un poco y busques muy bien, seguro hay algo que te genera esta sensación. Es más, dejemos un par de minutos para que todos piensen en algo que les genera miedo. Cuando lo tengas preparado podremos continuar, no se vale hacer trampa.

¿A qué le tienes miedo?

¿A qué le tienes miedo?

¿Listo? Perfecto.
Nota al margen: Si de casualidad aún no logras encontrar ese algo que te causa miedo porfavor deja un comentario al final de este artículo, me encantaría hacerte una entrevista. Para el resto, continuemos.

Las razones del miedo pueden ser varias y las he agrupado en las siguientes categorías:

1. Toma de decisiones importantes (o indecisión). Surge cuando el individuo está por tomar una decisión importante y le intrigan las consecuencias que pueden devenir de sus actos. En la mayoría de los casos no solamente el miedo le hace dudar sino que le impide actuar y tomar alguna decisión. Ejemplo: “Tienes hasta mañana para aceptar o rechazar el trabajo, el pago es mucho menor pero tienes grandes oportunidades de crecimiento”.

2. Vida en riesgo. Lo que Freud llamaba miedo real. Este tipo de miedo surge cuando se pone de por medio la vida o integridad de la propia persona o personas allegadas. Se trata de un mecanismo completamente racional. Ejemplo: “Camina a 10 metros de altura, de un edificio a otro, sobre la cuerda floja aunque no tengas mucha experiencia en ello”.

3. Factores externos. Se trata de un miedo más bien infundado por otras personas. Ejemplo: “No andes de noche por estas calles, han habido muchos asaltos últimamente; te va a pasar algo”.

4. Fantasía. Se dirige por la sensación de que algo malo podría ocurrir aunque no se sabe el qué o porqué de ello. Debido a que la imaginación e irracionalidad son sus rasgos caracterísiticos Freud lo llamaba miedo neurótico. Ejemplo: “No me voy a aventar del paracaidas! que tal que un águila se me atraviesa en el camino”.

De acuerdo, reconozco estos tipos de miedo ¿qué hago ahora?

Tranquilo, ya dejámos claro que todos tenemos miedo, no es necesario que vayas de inmediato a ver a un psicólogo u otro experto de la salud mental.

Al igual que otro tipo de situaciones por mejorar, lo primero que tienes que hacer es reconocer y aceptar que tienes un miedo. Gradualmente tú mismo deberás identificar en qué momentos este miedo es más notable o fuerte y empezar a trabajar en superar está condición: primero a través de una imagen mental de tí mismo superando ese miedo sin ningún problema y viendo las ventajas de hacerlo (ejercicio de todos los días); después observando a otras personas que no tienen este problema y actuar en consecuencia a su ejemplo; y, sobre todo, ir estableciendo pequeñas metas a superar que permitar acercarse al vencimiento de ese miedo de manera “natural” y sin la “supervición consciente” de este acto (sí, engañar un poco al cerebro y trabajar en el inconsciente).

Al final del día, el miedo es una condición normal en el hombre; no por nada es catalogada como una de las cuatro emociones básicas en el teatro junto con la alegría, el enojo y la tristeza. El hombre necesita del miedo.

Aguarda un segundo, ya íbamos bien, ¿ahora dices que es bueno tener miedo?

En efecto. Aunque claro visto desde una perspectiva motivacional, ya que sin miedo no hay cosas por mejorar y nos somete a un estado de comodidad y relega todas las responsabilidades al destino o al azar, lo cual demerita a la cualidad humana. Si existe un miedo y se trabaja por superarlo se puede hablar de un estado de trascendencia humano.
Se debe tratar de una cadena interminable entre encontrarse con un nuevo miedo, superarlo, y liberarlo para poder atender correctamente al que vendrá.

De hecho son muchos los escritores, pensadores, científicos que han escrito en su momento sobre el miedo y sus bondades, aquí algunos ejemplos:

“El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro.”
-Woody Allen

“El hombre que tiene miedo sin peligro inventa el peligro para justificar su miedo.”
-Émile Chartier Alain

“De lo que tengo miedo es de tu miedo.”
-William Shakespeare

“La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte porque no han hecho nada de su vida.”
-Peter Alexander Ustinov

“No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.”
-Epicteto

Otra vez, como de costumbre, este escrito ya se puso un tanto sentimental. ¿Hay algo más por decir?

Está bien, dejaremos el tema de momento, no sin antes invitarlos a dejar sus comentarios para poder conocer mejor sus opiniones e inquietudes sobre estos temas.

Igualmente les comento que debido a varias peticiones que me han hecho, sobre todo en los medios donde me desempeño que son el de la tecnología y los negocios, estaré escribiendo posteriormente un artículo sobre un punto de interés en estas áreas con respecto al miedo: el famoso miedo al cambio.

Ya saben que las conclusiones siempre son personales y cada uno decide el significado y enfoque que le da a las palabras leídas.

Únicamente me queda desearles una excelente semana y unos muy provechosos miedos.

“El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente”.
-Alonso de Ercilla y Zúñiga.

Sobre El Autor

Consultor tecnológico. Amante de la tecnología y del desarrollo de nuevos productos y mercados. Creyente en el conocimiento, colaboración, trabajo en equipo y la creación de alianzas para poder generar innovación.

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