La vida de un emprendedor es como un cuento de hadas,… pero déjenme decir que en esta historia el emprendedor no es la cenicienta ni el príncipe encantador, mucho menos la bruja o las hermanastras; me parece que más bien se semeja de mejor manera a la calabaza. Espero esto empiece a tomar un poco de sentido cuando describa en las siguientes líneas el estilo de vida de un emprendedor ejemplar.

Para aquellos que no leyeron la primer parte de lo que es ser un emprendedor, aquí pueden leer la nota: http://www.mmillennials.com/que-es-ser-un-emprendedor/

Para el resto, continuemos.

De acuerdo a la Wikipedia, el estílo de vida comprende el conjunto de expresiones sobre cómo se entiende la vida en relación con el entorno o las relaciones interpersonales. Evidentemente el emprendedor no es un ser excepcional en este sentido y no se escapa de estos factores de influencia. Algunas de estas situaciones son claramente descriptibles:

Relaciones con el entorno.

– Sobrevivencia. A pesar de que por naturaleza al emprendedor le gusta aprovechar al máximo las 24 horas del día, también reconoce que hay momentos de descanso necesario para poder mantenerse entero ante los retos que le esperan. Al igual que la calabaza tiene buenas temporadas pero debe ser muy inteligente en las temporadas bajas en las que debe de alimentarse con todos los nutrientes a su alcance para poder madurar adecuadamente.

– Contaminación. En un entorno lleno de contaminación (ruido, ambiental, malas compañías, etc.) el emprendedor no puede crecer con tranquilidad, se siente inestable y no rinde adecuadamente en sus funciones. Debe eliminar o alejarse de esta contaminación; son buenos los suelos arenosos pero no la mala tierra.

– Alimentación. Todos necesitamos de un buen sol. Un emprendedor no puede pasar al siguiente nivel si no puede cubrir sus necesidades básicas. No debe confundirse austeridad con ausencia.

– Movilidad. Estando en tierra firme o en transporte a un nuevo destino, la calabaza y el emprendedor deben de saber que no estarán ahí toda su vida. Salir de la zona de confort es una buena estrategia para probar nuevos territorios y comprobar que es mucho más provechosa la vida fuera que dentro de los cultivos.

– Clima. Mucho cuidado con ser demasiado presuntuosos, es bueno arriesgarse pero siempre es fundamental tener planes y estrategias bien claros. No es lo mismo adecuar que improvisar, el primero supone bases fuertes dadas con la experiencia. Las calabazas aunque aguantan las sequias, no resisten a las heladas.

– Cuidado. Si el emprendedor fuera el hada madrina no tendría mucho de especial, su labor se limitaría al ejercicio de sus capacidades “naturales” para lograr el éxito. Se necesita a esa persona(s) que cuide, apoye, incentive y crea en el fruto, sobre todo en las etapas tempranas de crecimiento. El emprendedor es NADIE si NADIE cree en él. El principio y fin no es la supervivencia o la supremacía, sino formar parte importante de la cadena natural de valor. El emprendedor no nace de la nada, le ayudan a nacer.

Relaciones intra/interpersonales

– Sueño. Muy probablemente la calabaza no soñó nunca con ser un gran carruaje. De la misma forma el emprendedor no debe vivir en sueños sino más bien actuar en consecuencia.

– Genética. Ya se ha dicho que el emprendedor necesita que alguien crea en él para poder “nacer”, no obstante tiene consigo un código genético que lo hace diferente de los demás. Cualquiera puede sembrar calabazas, pero una buena calabaza forzosamente proviene de buenas semillas.

– Convivencia. Hay que tener mucho cuidado aquí. Estar rodeado de calabazas igual a ti es muy bueno siempre y cuando unas no consuman los recursos de las otras y se entre en un enfrentamiento de poderes. Al final todas serán recogidas, por lo que conviene que todas cooperen para poder estar a tiempo en su mejor punto y, a partir de ahí, ya poder hablar de relaciones independientes o incluso de colaboración para poder crear mejores cosas. Siempre hay espacio para que crezcan todas las calabazas.

– Ejercicio. En su etapa de crecimiento ninguna calabaza puede absorber a las demás u ocupar su espacio. El crecimiento se da únicamente en la etapa posterior, en donde sale de sus campos para enfrentarse a los nuevos retos de la vida. La madurez bien llevada ejercita el cuerpo y la mente.

No es de extrañar que en el mundo emprendedor siempre se busque ser el personaje principal para poder tener un “final feliz”, pero también es importante saber ser mesurados, porque al final del día es tan importante quien logra rescatar a la princesa que quien le permite llegar de la mejor manera a su destino.

No queda más que comentar en esta reflexión, espero haya resultado interesante, esperando sus comentarios al respecto; y, como ya se está volviendo costumbre, cerramos con una frase célebre:

“Su vida es la fruta de su propio hacer. No tienes a nadie a quien culpar sino a sí mismo.”
– Joseph Campbell

Sobre El Autor

Consultor tecnológico. Amante de la tecnología y del desarrollo de nuevos productos y mercados. Creyente en el conocimiento, colaboración, trabajo en equipo y la creación de alianzas para poder generar innovación.

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