La ciudad está hecha un caos. No es novedad para nadie decirlo, con tantas calles cerradas, renovaciones, puentes, distribuidores viales,  uno simplemente decide no moverse más allá de lo indispensable o mejor aún quedarse en casa.

Parece un problema sencillo, que con el tiempo regresara a la normalidad o que finalmente uno se acostumbrará, pero la realidad es otra. Puebla sufre de una falta de planeación urbanística impresionante o en el mejor de los casos una planeación fragmentada de la ciudad que olvida que Puebla es un todo y no solo ciertas zonas. Lo que a simple vista parece el tedio normal provocado por el mantenimiento de una ciudad, en realidad es resultado de una serie de fenómenos harto conocidos de construcción urbanística fallida.

Pero vamos por partes ¿Qué es el urbanismo?

Según Ildefonso Cerdá (un interesantísimo legado si deciden googlearlo) la palabra urbanización, no sólo se refiere para indicar cualquier acto que tienda a agrupar la edificación y a regularizar su funcionamiento en el grupo ya formado, sino también el conjunto de principios, doctrinas y reglas que deben aplicarse, para que la edificación y su agrupamiento, lejos de comprimir, desvirtuar y corromper las facultades físicas, morales e intelectuales de hombre social, sirvan tanto para fomentar su desarrollo y vigor como para aumentar el bienestar individual, cuya suma forma la felicidad pública.

Este postulado a pesar de sus años se mantiene vigente y es que las obras públicas deberían evocar hacia el bienestar social. Partiendo de esto, uno sencillamente puede auto preguntarse para descifrar si lo que se está realizando tiende hacia el beneficio popular, ¿Acaso las obras que se construyen actualmente nos están generando, me están provocando un poquito de felicidad o me lo han provocado?

Posiblemente te contestaste NO, salvo unas honrosas excepciones que al parecer funcionan, aunque no tan bien como deberían. Cierto es que de naturaleza los cambios “bruscos” tienden a ser rechazados por el ser humano por afectar nuestra rutina diaria, pero esta molestia se ve justificada si a largo plazo la nueva propuesta urbanística cumple su cometido… y en el caso de nuestra bella ciudad tal cometido no se ha visto satisfecho, digamos desde ¿La traza del primer cuadro de la ciudad?, que a casi quinientos años después de haber sido hecha sigue siendo la parte más estética y correcta para el humano.

¿Ya te diste cuenta del gran fiasco? Así es, quinientos años después no hemos podido crear algo mejor que aquellas personas con mucho menos avances tecnológicos. Y es que sí es comparable, a pesar de que las variables en cuento a porcentajes de población (etc) hayan aumentado, pues la experiencia y el estudio de la problemática de las ciudades ya no es una batalla que se pelee individualmente si no uno globalizado.

¿Cuál es el gran problema y lo que si  no te has dado cuenta nos molesta de esta “nueva Puebla? La respuesta es: los autos. Sí, Puebla es una ciudad de autos, para autos y diseñada para el confort de los autos. Si no me crees compruébalo, trata de caminar por las banquetas de la vía Atlixcayotl o tal vez llegar peatonalmente a los fraccionamientos que colindan con el periférico o por el puente 475. Imposible.

Pero el problema no solo es para el peatón (problema gravísimo si nos damos cuenta que el peatón, somos nosotros, los humanos), es el incremento en la congestión vehicular que cada día nos hace perder más el tiempo, tiempo que no son solo minutos u horas, son en realidad partes de nuestra vida que desperdiciamos, ya sabes, algo así como ¡15 años de tu vida sentado en un auto!. “Entonces hagan más carreteras para que sea más rápido”. Pues no, eso es comparable a decir: bajaré de peso si le aflojo un agujero al cinturón o me desabotono el pantalón. Pero no lo digo yo, lo dicen renombradas personas como JAN GEHL (responsable de peatonalizar Copenhagen)

¿Cómo resolvemos y modernizamos entonces la ciudad? Analizando las necesidades reales del ciudadano, promoviendo la consulta ciudadana, escuchando, pero sobre todo reflexionando en cómo crear una ciudad amable con el humano y el medio ambiente, incluyente y que nos produzca un boost de vitalidad que no permita que nuestra ciudad muera sofocada lentamente.

Si te interesa el tema te recomiendo este interesante documental (no es nada aburrido)

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