Bien dicen que la primera impresión es la que más se recuerda. Y es que cuando nos presentamos ante una persona o un grupo, es aquel primer encuentro el que en muchas ocasiones deja una buena o mala percepción sobre uno.

En la parte de los negocios esto no es la excepción. Cuando estamos frente a un potencial cliente, es imprescindible dejar una buena impresión en el momento del encuentro para que podamos continuar en el proceso de conversión de prospecto a cliente.

Una herramienta que es de gran utilidad para dejar una buena imagen, en el momento de tratar con un posible cliente, es la famosa tarjeta de presentación.

La tarjeta de presentación nos brinda una serie de ventajas que nos pueden ayudar a que el encuentro sea productivo en términos de poder generar un segundo encuentro, o más aún concretar algún negocio. Dentro de estas ventajas podemos mencionar las más importantes:

 

    • Profesionalismo. Al tener una tarjeta a la mano da la sensación de que no eres un improvisado queriendo conseguir cualquier cliente, si no que siempre estás preparado para ofrecer tus servicios a quien los necesite; y más aún, que estás acostumbrado a hacerlo.

 

    • Compromiso. Entregar una tarjeta es más que una simple cortesía, se trata de un gesto de acuerdo entre dos partes. Es como cuando le regalas flores a la chica que te gusta. ¿Verdad que esperas que responda a tu acción? (aunque debes de estar siempre preparado para un posible rechazo).

 

    • Contacto. Tu nombre, correo electrónico y teléfono son los elementos mínimos indispensables que deben aparecer en tu tarjeta de presentación. No hay excusas, si te necesitan tendrán los medios necesarios para poder contactar contigo.

 

    • Identidad. Ya sea que formes parte de una empresa o trabajes de manera independiente, es importante que en tu tarjeta esté representado lo que ofreces. El título o puesto juegan un papel primordial aquí: Gerente, Asesor en ventas, Coordinador de proyectos, Desarrollador, Marketing, etc., permite que toda persona que tenga tu tarjeta sepa perfectamente quien eres.

 

    • Imagen. Los expertos sabrán aconsejarte sobre los colores, tipo de letra, tamaños, logo, formas y figuras que van mejor de acuerdo al giro de tu empresa o de lo que quieres proyectar. Hazle caso al que sabe, pon todas las herramientas posibles a tu favor a fin de aumentar los casos de éxito.

 

    • Facilidad. No hay nada más práctico como algo que cabe en la palma de tu mano (o en el interior de tu cartera). Una vez tu tarjeta esté en manos de su destinatario, las posibilidades de éxito serán mayores. La desventaja aquí es que es muy probable que la persona cuente ya con más tarjetas en su poder y, tarde o temprano, tendrá que deshacerse del algunas, por lo que tienes que lograr que la tuya sea lo suficientemente memorable para mantenerse en el gusto de tu cliente potencial, todo esto reforzado con una buena imagen pública (ya hablaremos sobre esto en otro artículo).

 

La presentación ha sido y será siempre el punto de partida para poder lograr que una relación perdure a través del tiempo. Por ello, lleva siempre contigo una tarjeta de presentación y mantén tu presentación personal acorde a ello, nunca se sabe en qué momento podría llegar una oportunidad única. Las cosas pequeñas pueden representar un gran valor en las manos adecuadas.

“La mejor manera de hacer carrera es transmitir a los demás la impresión de que ayudarte sería para ellos de gran provecho.”

– Jean de la Bruyere

Sobre El Autor

Consultor tecnológico. Amante de la tecnología y del desarrollo de nuevos productos y mercados. Creyente en el conocimiento, colaboración, trabajo en equipo y la creación de alianzas para poder generar innovación.

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