Las palomas son aves muy comunes: las podemos observar en parques e iglesias y no se por qué, pero al parecer sienten atracción por los edificios abandonados. Probablemente porque son tan feas, que les da pena que los gorriones se les queden viendo o quizás, porque se quieren alejar de los colibries que tanto las han lastimado porque “van de flor en flor” (Ja, chiste mamón)

 

Pero no voy a hablar sobre pájaros. En realidad no tengo idea por qué se le llame “palomazo” a la práctica común de invitar a un ejecutante o intérprete de subir al escenario. Probablemente porque se la pasan “cagándola” por todas partes…como las palomas. Tiene sentido, ¿no?.

 

Según tubabel.com, “Palomazo” quiere decir: “Coloquialmente se le llama palomazo al acto artístico espontáneo que no ha sido ensayado, y que está fuera de programa”.

 

Mi primera historia palomera es muy simple: Fuí invitado a la fiesta de XV años de una amiga y mis vecinos estaban tocando. Eran un cuarteto bastante caricaturezco. Yo apenas comenzaba a tocar el bajo y uno de ellos, que era con quien mejor me llevaba me invitó a subir y “palomear”. Recuerdo que era Marzo y tocamos una canción bastante popular, por supuesto nunca había tocado con ellos y la experiencia en sí fue de las cosas más bonitas que me habían pasado en plena adolescencia.

 

Creeme que la palabra invitar no está subrayada nada más porque sí. Es justamente el centro tonal de este artículo: el palomazo por invitación. Nos queda claro que “el palomazo” es un acto no programado que para muchos, es un recurso viable cuando el repertorio es limitado o por enriquecer el espectáculo en vivo y, es ahí justamente cuando mi concepto de “palomazo” se torna un poco más quisquilloso.

 

¿Que te quieres echar un qué? ¿Con mi guitarra? ¿Te lavaste las manos? -Palomazo, descripción gráfica.

 

 Vienen a mi mente recuerdos mucho más frescos de la típica mesa en un bar (llena de gente borracha, claro está) exigiendo un “palomazo” de su cuate el baterista frustrado fanático de Guns n’ Roses que quiere impresionar a la morra en turno y que además, tiene una avanzada deficiencia motriz ocasionada por litros y litros de canned heat, vodka, cerveza o todo junto.

 

La pregunta es: ¿Qué haces? ¿Accedes porque tu labor es “entretener”? ¿Lo ignoras?  ¿Lo ignoras y temes por represalias? ¿Accedes? No hay tiempo para pensar en el set: es tu banda o es el público: es el público o es el dueño del bar: es tu actuación amenazada por el estado etílico de gente que no conoces: imaginas tu inversión, tu patrimonio, a la niña de tus ojos manoseada suciamente por un desconocido. Los segundos pasan, comienzan a chiflar…comienzan a gritar “PALOMAZO! PALOMAZO!”. Tic-tac-tic-tac. Bebes un trago grande de cerveza…accedes y a partir de ahí hay dos escenarios: el ideal y el real.

 

Puede suceder que tu invitado haya sido en realidad un Neil Peart de closet o un Alex de Maná de pacotilla, pero eso no lo sabremos. Supongamos que hayas ignorado el grito febril de las masas solicitando un acto inesperado e improvisado. Llegas a tu casa y reflexionas: ¿Hice mal? ¿Hice bien?

 

Ni mal ni bien, mi concepto de “palomazo” como lo he repetido en varias ocasiones, es el respeto al tiempo que la banda en turno dedicó para su actuación; refiriéndome que es SU momento de estar frente a la audiencia.

 

Pienso que no hay ningún problema en “solicitar que te inviten a echar un palomazo” si hay un amistad de por medio o un alto grado de confianza, pero es mucho más placentero que seas invitado. ¿No crees? No quisiera que esto sea mal interpretado: al contrario! Aprendí a no solicitarlo después de muchas situaciones incómodas en las que me veían feo y me dejaban “palomear” de mala gana y “con jetas”. Y pues, ¿qué hueva, no?

 

Por eso amigo instrumentista, no la andes cagando como paloma y deja que tu talento brille como las plumas de un pavo real. Entiendo que las ganas de tocar sean inmensas, pero también estoy seguro que te podrás evitar malos ratos y además, será una mejor experiencia que tu increíble talento sea apreciado y valorado en el momento preciso por los colegas que en ese momento están tocando.

 

¡Saludos y que suene duro!

Sobre El Autor

Multi-instrumentista, compositor y productor. Bajista en Rhose, todólogo en The Pepe Rosas Blues Band.

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