La brillante figura del investigador y detective ha sido reconocida generación tras generación gracias a su excelente capacidad de encontrar solución a todo tipo de casos, que abarcan lo más complejo de las situaciones policiacas, de investigación y suspenso.

Las formas en cómo este personajes ha logrado semejante capacidad de abstracción ante circunstancias adversas, para lograr resolver los casos que se le presentan, le ubican dentro de los grandes de este género. Su reconocimiento es tal que los libros, relatos, películas y figuras de acción con su imagen han dado la vuelta al mundo entero desde varias décadas en el tiempo, y seguramente continuarán haciéndolo.

De personalidad excéntrica, gran inteligencia y genio para obtener conjeturas a partir de sus observaciones le han bastado (y sobrado) para conseguir los honores que justamente se le otorgan.

La pregunta aquí es simple. ¿Es posible ser un Sherlock Holmes en los negocios?

La respuesta, aunque también simple, es clara: Sí.

Al momento de crear o concebir una nueva idea de negocio, se debe ser muy perspicaz para no dejarse llevar por una simple corazonada, un comentario alentador, un golpe de suerte o la esperanza mediadora de que todo saldrá bien; por el contrario, tampoco se debe abusar en el análisis minucioso de cada detalle, hacer un estudio de formas, invertir en exceso o desconfiar de las opiniones de quienes rodean el entorno. Hay que ser un verdadero detective para encontrar de entre los escombros, las principales herramientas que permitan hacer sostenible un negocio.

Podría suponerse que se trata de un don que solamente unos cuantos privilegiados poseen; sin embargo, es un hecho ya demostrado que estas capacidades pueden, al igual que los músculos, ejercitarse para incrementar su rendimiento y obtener mejores resultados en lo que se esté trabajando. Aquí se numera una lista de 5 pasos que pueden ayudar a convertirte en un mejor detective en los negocios.

1. Ser paciente. Un buen detective no espera encontrar la respuesta desde la primer lectura del caso. Las soluciones fáciles no suelen ser las más correctas; es necesario seguir metodologías, usar herramientas, analizar más casos, comparar con modelos similares. La prisa es el enemigo del investigador, por el contrario la tranquilidad planificada es su mayor aliada.

2. Recopilar la información suficiente. Importante no caer en excesos, ni mucha ni poca información, únicamente la suficiente y necesaria. Cuando se cuente con esta información, es importante detenerse para ordenarla, clasificar y categorizar. No es posible trabajar con datos aislados o incoherentes. Si se logra vincular y estructurar correctamente la información disponible ya habremos recorrido buena parte del camino.

3. Analizar el caso. Contando ya con datos ordenados es más fácil tener un marco de referencia de la situación actual. Esto da libertad para poder moverse de una lado a otro las veces que sea necesario pero sin sacarse trucos de la manga. El buen detective desenreda toda la maraña de información, ofrece hipótesis, confirma o descarta teorías, elimina o agrega elementos a su lista de evidencias, define caminos posibles a seguir.

4. Salirse de la caja. La locura, creatividad, imaginación, innovación, inteligencia o como se le quiera llamar a esta singularidad (presente en todos los seres humanos), pretende no limitarse a lo claramente visible, sino ir más allá. En ocasiones es necesario hacer invenciones que, aunque en un principio parezcan absurdas, puedan conducirnos a una realidad más prometedora en nuestra búsqueda. Utilizar elementos existentes y combinarlos adecuadamente para dar lugar a nuevas definiciones y creaciones define al analista ideal.

5. Seguir la pista. No sirve de nada tener un gran descubrimiento si no se comprueba y verifica. La pista puede llevarnos al resultado correcto únicamente a partir de la validación. Si la pista no lleva a los resultados esperados es posible volver a intentar, nadie acierta a la primera. Después de probar diversas proposiciones y, con un poco de práctica, se puede desarrollar cierta “intuición”, pero necesariamente se logra a partir de varios intentos.

La importancia de ser un detective en los negocios radica en la utilidad para determinar de mejor manera las áreas de oportunidad que tendrá un negocio frente a sus competidores, el entorno donde se desarrolle y las bondades sobre el valor agregado del mismo. Una excelente manera de poner en práctica estos conocimientos y habilidades es a través de la elaboración de planes de negocio, el uso de metodologías A-B testing, iteraciones SCRUM, cuadros de mando Kanban, desarrollo de prototipos a partir de MVPs, etc. Sea cuál sea tu negocio es posible mejorar tu porcentaje de éxito con ayuda de estos consejos.

Recuerda que el mejor detective no es el que tiene la respuesta sino el que genera las mejores opciones.

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– ¿Es verdad que es usted policía? -No exactamente, pero me dedico a este tipo de asuntos. – ¿Quiere decir que es detective? -Bueno, una especie de detective. – ¡Lo sabía!
   Ian Fleming

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