No es la primera vez que escribo para un público desconocido en la red. Sí es la primera vez que escribo en conjunto con autores desconocidos. No es la primera vez que escribo en un blog. Sí es la primera vez que escribo en un blog con más de un autor. No es la primera vez que escribo de noche. Sí es la primera vez que escribo mientras ceno huevos revueltos con calabacitas… Pero lo más importante: no es la primera vez que estoy frente a la computadora con toda la intención de escribir y no sé sobre qué carajo hacerlo. Ese es un espantoso conflicto que la mayoría tenemos haciendo cualquier cosa. Necesitas comprar algo y no lo encuentras; no necesitas nada y quieres todo. Eres soltero y anhelas una relación; tienes novi@ y te dan ganas de mandarl@ por una tacita de ténmeacá. Quieres escribir y no te sale un solo párrafo; estás en la calle y dan ganas de aparecer con una varita mágica la computadora y empezar a escribir. Así pasa, y pasa muy seguido.

Creo que absolutamente todos tenemos una cantidad inimaginable de cosas por decir. Lo bueno de eso es que cada uno las dice de distintas maneras a través de sus más grandes aficiones; lo malo es que muchos son aficionados al silencio. En mi caso, hablo demasiado, pero las cosas serias o muy importantes mejor las escribo, y para mí mis ideas son muy importantes, sobre todo cuando pretendo contagiarlas a los demás.

La verdad no sé exactamente cuándo empecé a escribir. Empecé cuando me di cuenta que mi paciencia no es suficiente para expresar mis ideas hablando. Fue algo así como cuando no te quieres meter a la alberca porque esta fría y metes primero el dedo gordo del pie, y lo sacas; después medio pie, y lo vuelves a sacar; después metes de madrazo hasta el tobillo y aguantas la sensación, luego poquito a poquito metes la pierna, el muslo, la cadera… hasta que algún caposo llega y te empuja al agua. Algo así me pasó con la escritura, y la verdad nunca disfruté ningún clavado tanto como el que di a este mundo.

Antes que nada me gustaría acabar con la idea de que llamar a alguien escritor es necesariamente para alguien que vive de eso y que los párrafos que crea tienen un número de lectores que han llevado al autor de su escritorio a la fama. Yo soy escritora autovalidada (término creado por Aaron Benítez. Adjunto aquí la liga de su recomendable blog http://www.aaronbenitez.net/).

Hace menos de un año que mi familia dio fin al que creo que es el negocio más bello pero menos conveniente de este mundo: una librería. La librería es como las ganaderías de lidia, quien las tienes es únicamente por amor al arte. Las librerías traen riquezas de todo tipo excepto económicas. Entonces Jalil –que era el nombre de la nuestra—cerró sus puertas, y lo peor de todo es que yo dejé de tener libros gratis. Sin embargo, por obvias razones, ése fue el lugar más influyente para convertirme en escritora. Un negocio familiar que, de niña por las malas y de grande por las buenas, me acercó al mundo editorial, literario y narrativo. El segundo factor fue esa etapa donde no eres ni grande ni chica, ni niña, ni adolescente, ni adulta, ¡ni nada!, y que sientes que nadie te comprende. Entonces empecé a escribir (bastante mal, la verdad) sobre cosas “relevantes” de esa edad en la que uno no se aguanta ni a sí mismo. Pero después “maduré”, y me volví más observadora que nunca; me volví sensible y perceptiva ante lo que pasaba a mi alrededor. Fue ahí donde dije “de aquí soy”, y desde entonces no he parado.

El escritor debe ser como el fotógrafo. Debe estar al pendiente de cada detalle en cada lugar al que viaja (por muy cerca o común que sea). Debe estar abierto a la diversidad en todos los sentidos y nutrir su cabeza con lo que otros escritores observan. El escritor debe ser tolerante y tolerable; es incluso ese tipo de personaje al que le va bien ser egocéntrico y carismático a la vez. El escritor es usuario y demandante de la libertad. Y por supuesto, el escritor es fiel y apasionado amante de la lectura. Conozco una muy buena anécdota de un estudiante que dijo a un profesor que quería ser periodista, entonces este profesor le dijo “¿Y cuál es tu dosis periodística diaria?”, y el alumno, después de un entendimiento tardío de la pregunta, le respondió “bueno es que yo quiero hacer periodismo, no leerlo”.  Le deseo la mejor de las suertes en su carrera periodística.

Pero en fin. Yo soy una persona que tiene miedo ante los espeluznantes avances de la tecnología, sobre todo aquellos que afectan al mundo editorial. Aborrezco los Kindle o lectores electrónicos, y me parece un acto de infidelidad leer en un aparato sin poder tocar ni percibir el delicioso aroma de las páginas de un libro. La verdad es que no he leído mucho en cantidad, pero sí en calidad. Leer para mí es de las actividades más placenteras, y enamorarme de lo que mis autores favoritos han creado me hizo desear provocar lo mismo en mis lectores.

Por eso escribo en blogs, en Facebook, en Twitter; escribo en mis ratos libres y en mis ratos no libres; en libretas y en computadora, para mí misma y para un público; escribo sobria y borracha, triste y feliz; en la escuela y en mi casa, por deber y por placer; escribo despierta y semidespierta, comiendo y muriéndome de hambre; hay días que escribo hasta en sueños. Escribo un poco de todo, pero difícilmente me desvío de temas como arte, libros, sociedad, anécdotas, y las situaciones que analizo cuando me bienviajo… Antes escribía de política porque “la política es demasiado bonita para dejársela a los políticos”, pero hacer eso viviendo en un país como México resulta ser algo difícil, desgastante, polémico y a veces hasta masoquista. Al menos por este año me propuse mortificarme menos.

Bienvenidos a MMillennials, sepan que cada autor de este espacio está aquí por el amor a las ideas y a la expresión de las mismas; por amor a las letras, el mundo, la vida y la libertad.

Sobre El Autor

Escritora autovalidada y estudiante universitaria. Amante de las artes, el flamenco, el mundo ecuestre y taurino, y la multiculturalidad. Uno de mis tantos sueños es cargar a un chimpancé, si alguien tiene alguna manera de hacerlo ¡póngase en contacto conmigo!

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.