El 6 de marzo de 1994, frente a cientos de militantes y líderes político-sindicales, el candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio, pronunció uno de los discursos más emblemáticos de la historia política de México.

Celebrando el 65 aniversario del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Colosio destacó el esfuerzo de los mexicanos que ayudaron a construir el grupo político que gobernaba al país desde la consumación de la Revolución.

El icónico mensaje evocó los sueños de una nación que aún tenía deudas históricas con los indígenas, las mujeres y otros grupos vulnerables, quienes habían luchado por un México libre y a quienes la Revolución aún no les hacía justicia.

“Aquí está el PRI con su fuerza. Aquí está el PRI con sus organizaciones; está con su militancia, está con la sensibilidad de sus mujeres y de sus hombres. Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana”, pronunció Colosio, destacando el rol del Partido en la consolidación de la paz, la estabilidad y la preservación de la unidad entre los mexicanos.

“Aquí está el PRI que reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido, cuando se traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas y que para que sea perdurable debe acompañarse con el fortalecimiento de nuestra democracia. Ésta es la exigencia que enfrentamos y a ella responderemos con firmeza”, destacó ante las críticas de las políticas de apertura comercial iniciadas por los tecnócratas.

Donaldo Colosio calificó a los políticos priistas como herederos de la Revolución Mexicana, sin embargo, recalcó que ese hecho no garantizaba su legitimidad política, la cual debía ser ganada día con día, con propuestas, acciones y argumentos.

El político sonorense aseguró que el PRI evitó que México cayese en el círculo vicioso de tantos países de Latinoamérica, que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura.

“La estabilidad, la paz interna, el crecimiento económico y la movilidad social, son bienes que hubieran sido inimaginables sin el PRI“, aseveró.

El candidato presidencial indicó a sus seguidores que sólo los partidos autoritarios pretenden fundar su legitimidad en su herencia, por lo que convocó al la organización política a continuar creciendo, evolucionando y desarrollándose.

“Surgimos de una Revolución que hoy sigue ofreciendo caminos para las reivindicaciones populares. A sus principios de democracia, de libertad y de justicia es a los que nos debemos. Los ideales de la Revolución Mexicana inspiran las tareas de hoy. La Revolución Mexicana, humanista y social, nos exige y nos reclama. La Revolución Mexicana es todavía hoy nuestro mejor horizonte”, abundó.

Dadas las críticas de falta de transparencia electoral, Colosio aseguró que el País vivía una etapa de competencia política, en donde el PRI ya no podía dialogar consigo mismo y con el gobierno.

“Los tiempos de la competencia política en nuestro país han acabado con toda presunción de la existencia de un partido de Estado. Los tiempos de la competencia política son la gran oportunidad que tenemos como partido para convertir nuestra gran fuerza en independencia con respecto del gobierno”, agregó.

 

No obstante, el sonorense se autonombró como la opción que ofrecía el cambio con responsabilidad, capaz de conservar lo que ha tenido éxito y siendo la opción para encontrar nuevos caminos de solución para los problemas pendientes. El cambio prometido planteaba un rumbo, se basaba en la responsabilidad, clamaba por la paz, y prometía tranquilidad.

“Se equivocan quienes piensan que la transformación democrática de México exige la desaparición del PRI“, recalcó.

“No hemos estado exentos de errores, pero difícilmente podríamos explicar el México contemporáneo sin la contribución de nuestro partido. Por eso, pese a nuestros detractores y a la crítica de nuestros opositores, somos orgullosamente priistas. Debemos admitir que hoy necesitamos transformar la política para cumplirle a los mexicanos”, reconoció.

En un acto histórico, Colosio reconoció que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder, el cual daba lugar a decisiones equivocadas; en el monopolio de iniciativas; y en los abusos y los excesos.

Con este escenario de fondo, Luis Donaldo Colosio prometía reformas a la impartición de justicia, un nuevo federalismo, nuevos métodos de administración, acuerdos entre partidos, dar transparencia a los gastos del gobierno y proteger la libertad durante las elecciones federales.

Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y de que están dispuestas a creer, a participar, a construir nuevos horizontes”, profirió.

“Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados”, sostuvo.

Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan; pero también veo un México de trabajadores que se han sumado decididamente al esfuerzo productivo, y a los que hay que responderles con puestos de trabajo, con adiestramiento, con capacitación y con mejores salarios”, continuó.

Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes que cuando cuentan con los apoyos, que cuando cuentan con las oportunidades que demandan, participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la Nación”, abundó.

Respecto a la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Colosio externó su compromiso con Chiapas, su voluntad por escuchar todas las voces, su solidaridad a todos aquellos chiapanecos que aún no habían dicho su verdad y el deseo de progreso económico para uno de los estados más afectados por la pobreza.

“Chiapas es un llamado a la conciencia de todos los mexicanos. Pero nuestra propuesta de cambio, no se limita a responderle solamente a Chiapas. Le queremos responder a todos los mexicanos, a los de todos los pueblos, a los de todos los barrios, a los de todas las comunidades”, indicó.

Al final de su discurso, el priista llamó al Partido a asumir una autocrítica y romper con las prácticas que la convirtieron en una organización rígida.

“Recuperemos nuestra iniciativa, recuperemos nuestra fuerza, para representar las mejores causas, para ofrecer los caminos de la paz, para responder ante las injusticias. Recuperemos esos valores. Hagámoslo en esta campaña. Empecemos por afirmar nuestra identidad, nuestro orgullo militante y afirmemos nuestra independencia del Gobierno. Es la hora de un nuevo impulso económico; es la hora de crecer sin perder la estabilidad financiera ni la estabilidad de precios. La economía, más allá de las metas técnicas, tiene que estar al servicio de los mexicanos”, clamó.

El mensaje dejó un importante legado en la política mexicana, que observó un cambio en el discurso del partido hegemónico y una voluntad para el progreso social y económico basado en el diálogo y la construcción de acuerdos.

 

Sobre El Autor

Abogada de profesión, académica, locutora radiofónica, columnista, escritora y mujer de tiempo completo por convicción.

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