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La nueva noticia nos ha consternado, es sensacional que el gobierno se esté tomando la difícil tarea de recapturar a uno de los jefes del narcotráfico más poderosos después de su huida y haya por fin, después de 6 meses cumplido con ello. Una noticia que en la normalidad estable de la sociedad, con todo y sus menesteres ha provocado que el meme-populi sea la parodia más cercana a la realidad; encontramos imágenes del “chapo” que tienen como leyenda frases que denotan lo cotidiano que es entrar y salir de los penales de alta seguridad, hasta un Peña Nieto desesperado porque ya se cierre una nueva cortina de humo.

El meme-populi tiene sus verdades, después de todo no es difícil creer que si el peso mexicano se devalúa cada vez más, los precios del petróleo decaen y la bolsa da a la baja, entonces se dará una vez más la estrategia autoritaria de los gobiernos mexicanos, (correr una cortina de humo)  pero no prescindamos de la especulación, que es la única alternativa a pensar que nos ha dejado la cultura política mexicana al hacernos saber que la única transparencia es la versión oficial que se da desde cada uno de los brazos extensivos del gobierno, incluyendo los que fungen como ministerios de la cultura, las dos televisoras. Entonces ¿es realmente una cortina de humo la captura del Chapo?

Veamos, desde que Enrique peña nieto regresó al poder con un 44% de opinión social, en la que se creía que el país iba por buen camino en el año 2013, posteriormente sus porcentajes fueron reducidos por una ola de decisiones políticas y hechos trascendentes en la sociedad que marcaron una gran brecha en la opinión, pues para 2015 solamente el 21% de la población pensaba que el país iba por buen camino, es decir, los datos revertidos dan que un 63% de la población para febrero de ese año pensaba que el país iba por un muy mal camino[1]. Específicamente a partir de su toma de posesión, la opinión pública mexicana se desenvuelve en una suerte de oscurantismo de la nueva era democrática, es decir, los artificios de la negociación política son inescrutables para los simples ciudadanos, por el simple hecho de que los intereses que se debaten en el interior de los círculos de la clase política, no consideran los intereses de la mayoría de la población, sin embargo la aprobación de las migas decisionales son importantes para mantener una estabilidad general, proporcionando cierta legitimidad al régimen. Por ejemplo, saber si el Chapo escapa o lo dejan escapar, si fue recapturado o era un acuerdo ya planeado, si la reforma energética es algo que le conviene al país o es una negociación entre privados, y ¿porque? o más cuestiones de esta índole son cosas que a veces aun ante las obviedades de la verdad solamente se presentan con información ofuscada y a veces con un planteamiento único que no resuelve dudas y no tolera alternativas.

Al no saber, cual es la naturaleza de las decisiones a ser tomadas en estos círculos, el término de “Las cortinas de humo” ha ido popularizándose en este sexenio, pues es correcto utilizar el término para mantener una infinita certidumbre de secretos a voces, y cuando algo pasa, la vaguedad de la verdad se perpetúa en frases como: “esto es una cortina de humo, de la cortina de humo, de la cortina de humo que le precedió a todas ellas” y así hasta absolverse en el páramo de nuestra cultura política. Sin embargo al no dar en el blanco y entre la insatisfacción que produce la desinformación proporcionada por los medios masivos de comunicación, la opinión pública toma un giro menos suspensivo pero más intrincado, en el cual la emergencia de la opción democrática entre creer y el no creer una información dada, genera un sentimiento de consenso o miedo al rechazo de la misma sociedad hacia una opinión diferente, que acepta que la información tiene un poco de veracidad dándose uno el lujo de guardarse sus reservas. A este fenómeno se le llama Espiral del silencio, en forma, estamos de acuerdo en que la situación en la que se encuentra el país es horrorosa, el miedo esta fecundo en nuestra sociedad y el ánimo de expresar una opinión no anónima y diferente a los intereses del régimen es inhibido por sí solo. Es innegable entonces que la mayoría de las noticias, más que cortinas de humo, han sido el producto del cinismo de la clase política, hasta el grado de hacer que sea posible estructurar la pregunta ¿Cuáles de todas las cortinas de humo son realmente una cortina de humo? Y después del silencio estrepitoso, la duda invade, pues revisando los casos, los últimos intentos de crear una información que tape a otra importante, no fueron siquiera mencionados en la opinión pública e intelectual como tales, (La boda de Eugenio Derbez, el caso de Alondra, la muerte de Roberto Gomez Bolaños, y la lista sigue)  aun teniendo las características de la herencia estratégica gubernamental como son las morbosidades, los sensacionalismos, los espectáculos, los montajes televisivos, etc. Por otro lado las noticias relevantes como el caso de los #43 de Ayotzinapa, la masacre de Aptazingan y Tlatlaya, la captura del Chapo Guzmán y su escape, han sido calificados por algunos medios, sin duda cooptados o confundidos, como simples cortinas de humo para para tapar otras cuestiones políticas y sociales importantes, creando así desde el recurso de la información oficial, una masa de comentarios fibrosos en la opinión pública, provocando una dicótoma entre el la tolerancia que emerge del box-populi y la autocrítica limitada que da el gobierno sobre su gestión y sus decisiones, generando así un consenso de dimensiones estrepitosas, afirmaciones que no son cortinas de humo en su entereza si no la simple aceptación de lo que el gobierno esta decidiendo hacer o no hacer con todos nosotros.

Es evidente que lo que trata de hacer el gobierno no es simplemente una cortina de humo, sino una intención fundada en el carácter flexible de la sociedad, de ahí es muy acertado el comentario presidencial de que se habló mucho sobre “domar la condición humana” cuando el contexto era el combate a la corrupción, pues a este fenómeno ya lo hemos logrado incluir en nuestro carácter como mexicanos. El estudio reciente “El Treinta Aniversario Del 23-F En La Web 2.0: La Teoría De La Espiral Del Silencio En La “Audiencia Creativa” nos dice que cuando se trata de expresar una opinión, las personas reaccionan más a aquellos comentarios que parecen controversiales, si a lo que dice el estudio lo ponemos en frecuencia con nuestra situación, es importante fijar una observación sobre la atracción de las noticias que son controversiales, ya que el meme-populi como reflejo del box-populi en los casos de política, ejercen en su mayoría opiniones que se ensimisman, confunden e intoleran, cualquier reacción diferente. No se trata de hacer parecer lo que no es, se trata de imponer lo que es, un gobierno con intereses minoritarios. La ola de noticias controversiales no han sido realmente todas cortinas de humo, solamente son una serie de noticias que han sido sínicamente proporcionadas y en casos tergiversadas hacia las personas, esto hecho sin preocupación a la sublevación social, pues siendo sensatos, actualmente y en nuestras condiciones, ¿quién se atrevería a hacer una marcha por la devaluación del peso? Sino que al contrario debe de ser algo sumamente indignante que arrase con los sentimientos que constituyen al hombre para poder llevarla a cabo, con la suerte de que todo salga bien, todo es una normalización del régimen, no hay necesidad de hacer más cortinas de humo.

La tolerancia democrática puede ser expresa de la legitimidad que busca imponer el gobierno mexicano, la clase política acepta sus errores en sus niveles más bajos, como la corrupción en las localidades o la debilidad institucional en las áreas de seguridad, pero no acepta otras vías más que las impuestas; y en la opinión social que a veces deriva en protesta se demandan las mejoras, pero se acepta vivir en el mismo régimen institucional. Así entonces se forma un círculo vicioso del sistema que permite al gobierno resaltar sus decisiones y sus acciones como triunfos, como lo es la captura del chapo Guzman, al tiempo que se autocrítica proponiendo a manera de imposición, una policía de mando único para sus debilidades institucionales en materia de seguridad y así determina la crítica que la sociedad le puede hacer, adquiriendo cada vez más una legitimidad viciosa y abstraída de la realidad, forjando una realidad alterna que pretende ganar escaños y curules en las próximas elecciones en cualquiera de sus opciones supuestamente democráticas, de ahí el utilitarismo mediático.

Al final, todo esto es una construcción de una percepción utilitaria hecha para todos nosotros que estamos a merced de la información oficial, las opciones de esta percepción son: estar con el régimen y tolerarlo con todo y sus decisiones que vaya a saber con qué intereses las estén tomando o el estar totalmente en contra de sus actos y ser un ente aislado de la sociedad con opiniones que van más allá de lo reconocible, representando a alguien que no encaja en un mundo en el que adaptarse es aceptar la funcionalidad de los actos al coste que sea, para que el sistema siga funcionando.

 

 

[1] http://www.buendiaylaredo.com/publicaciones/337/APROBACION_SEPT15.pdf

 

Sobre El Autor

Politólogo, nulo de religión.

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