Vaya palabra más extraña que, para ser sincero, no había visto hasta hace algunos días; no obstante, se trata de un concepto por demás entendido en el mundo moderno de las tecnologías de la información (TI).
Se trata de la tendencia a extender soluciones, dispositivos, accesorios, estrategias y aplicaciones tecnológicas en el sector personal antes que en el corporativo.

Los usuarios son ahora el primer eslabón de consumo en la cadena productiva de las TI, a diferencia de la década de los 80s y 90s, donde las grandes empresas eran los primeros en gozar de los beneficios que los adelantos tecnológicos generaban en sus industrias.

¿Pero, a qué obedece este cambio ideológico? Una primera aproximación evidente es que gracias al desarrollo de microprocesadores y del auge que las computadoras personales comenzaron a tener a mediados de los 90s, se empezó a idear la forma de acercar cada vez más la tecnología a las personas. Si bien es sabido que la mayoría de los aparatos y tecnologías que conocemos, iniciaron su ciclo de vida en el ámbito empresarial, la regeneración de los medios de comunicación y comercialización hicieron necesario acentuar su enfoque en el usuario final.

Con la llegada de servicios como el correo electrónico o redes sociales como Facebook y Twitter, se entendió que la oferta de servicios tecnológicos para “consumo directo” era una excelente manera de acercar al usuario a la tecnología a través de verdaderas propuestas de valor.

Más allá, con la extensión de la vida digital a los teléfonos inteligentes, se ha validado esta teoría con creces. Las personas ya no utilizan simplemente su teléfono para hacer llamadas, sino que es su fuente de comunicación, entretenimiento, comunicación, ocio y trabajo. En efecto, ahora las plataformas de gestión de proyectos, de rendimiento laboral, de compartición de archivos y de trabajo colaborativo salen antes para uso personal, y solo a través de la confirmación de que se trata de una herramienta adecuada para determinados propósitos, es cuando se traslada al mundo corporativo.

Actualmente, el concepto de nube sin duda alguna está reinventando la forma en cómo se hacía tradicionalmente la distribución de software y nuevas herramientas. La idea de tener al alcance de tu mano toda tu información en cuestión de segundos en cualquier parte del mundo, han hecho que la consumerización sea ahora una realidad que parece haber llegado para quedarse.

Se habla de que ya hay una división mínima (casi inexistente) entre la vida personal y profesional ya que este movimiento ha dado vuelta completa al pensamiento de consolidación de marcas y servicios al punto que cabe la pena preguntarse ¿es ahora el usuario final el verdadero evaluador de sus propias creaciones aplicadas a la vida diaria o se trata de una nueva manera de hacer a un lado las creencias de las empresas de antaño que no consideraban valiosa la opinión de los clientes?

Casi siempre, o con mucha frecuencia, la opinión pública es un “dato” que se da por descontado. Existe y con eso es suficiente. Es como si las opiniones de la opinión pública fueran, como las ideas de Platón, ideas innatas.
–Giovanni Sartori

Sobre El Autor

Consultor tecnológico. Amante de la tecnología y del desarrollo de nuevos productos y mercados. Creyente en el conocimiento, colaboración, trabajo en equipo y la creación de alianzas para poder generar innovación.

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