El ejercicio siempre nos ha ofrecido una incontable cantidad de beneficios comenzando por el acondicionamiento del cuerpo e incluso con mejoras a los sistemas nerviosos y procesos mentales. De entre las opciones que tenemos para hacer ejercicio, salir a correr o caminar es una de las más fáciles de poder llevar a cabo y de las más favorables a nuestro organismo.

La vida acelerada que se vive en la actualidad origina que muchas veces “no tengamos tiempo” para poder llevar a cabo este tipo de actividades; sin embargo, al revisar la lista de tareas que llevamos a diario (y sobre todo los fines de semana) nos podemos dar cuenta del tiempo libre que tenemos disponible para dedicar al ejercicio.

Estoy seguro que muchos ya están decididos a salir por las mañanas al parque más cercano a respirar un poco de aire fresco y hacer algunos kilómetros de trote, pero antes de que se amarren fuertemente los tenis, permítanme agregar algunos datos curiosos.

Y es que algunos estudios en universidades y centros de prestigio han mostrado los beneficios de caminar o correr con los pies descalzos. Y es que el contacto de los pies con la tierra o pasto ayuda a desarrollar más fuerza en los músculos de pies y piernas, además de mejorar la circulación sanguínea.

Sobre todo el salir por las mañanas, es la mejor hora para poder realizarlo, ya que el contacto con pasto fresco genera una sensación de bienestar y relajación. La brisa y el punto de salida de sol favorecen enormemente a contribuir en este punto de contacto con la naturaleza, estableciendo así un proceso de estabilidad y estimulación neurológica que permite generar energía óptima para llevar a cabo la actividad física.

Evidentemente los expertos recomiendan que de llevar a cabo este tipo de prácticas deban hacerse poco a poco ya que se requiere que el cuerpo se acostumbre y pueda encontrar el equilibrio del cuerpo y sus funciones, ya que es precisamente desde los pies donde, con las estimulaciones correctas, se puede lograr una eficiente regulación de las mismas. Las superficies de tierra blanda y húmedas, sin llegar a ser enlodadas, suelen ser los mejores puntos de arranque para entregar al cuerpo en este proceso de entrenamiento y acercamiento con el ambiente.

Si no tienen oportunidad de correr descalzos, al menos háganlo de la manera tradicional; pero eso sí descalzar los pies después de una jornada de ejercicio o de trabajo es siempre relajante para el organismo en su función biológica y mental.
Dense la oportunidad y mejoremos nuestra calidad de vida a través del ejercicio.

Hasta la próxima.

-“No quiero caminar entre locos”, dijo Alicia. -“Oh, no puedes hacer nada”, le respondió el gato, “todos estamos locos aquí”.

Sobre El Autor

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