A veces, en mis tiempos libres, le doy clic a todas las cosas que me llaman la atención. De alguna manera, hace unas semanas, mis múltiples clics me llevaron a esta palabra.

El bugchasing se puede definir como la práctica sexual para contraer, de manera voluntaria, el virus del VIH. Los bug chasers son aquellos que, por razones que me son completamente ajenas, buscan que los gift givers (gente VIH positivo) les compartan su condición médica. Es decir, convertirlos a VIH+.

Unos sitios de internet abordan motivos potenciales por los que se realiza esta práctica sexual, entre los cuales se destacan el morbo, ayuda económica/social por parte del estado, una manera de cometer suicidio, formar parte de una comunidad de apoyo, no creer que el sida sea consecuencia del VIH o, sencillamente, ser VIH positivo voluntariamente para ya no tener que preocuparse de ser VIH positivo cuando no se quería contraer.

Así como se oye (o lee, en este caso), para el bug chaser, el regalo prometido es el Virus de la Inmunodeficiencia Humana. La gente que quiere contraer el virus tiene sexo sin protección con gift givers. ¿Cómo lo hace? Común acuerdo entre el gift giver y el bug chaser, decir que ya se tiene el virus cuando no, o las fiestas de conversión.

En estas fiestas, se reúnen varios seropositivos y seronegativos, quienes no mencionan su condición. De esta manera, existe esa adrenalina y duda de saber si la persona con la que se encuentra en ese momento pueda o no infectarlo. Se juega a una variante de la ruleta rusa.

Existen un par de documentales que tratan el tema, unas cuantas páginas de internet que han abordado esta práctica, un artículo de la revista Rolling Stone y, para el que no lo crea, sitios web en donde bug chasers pueden conocer a gift givers con la misma facilidad que tiene aquel que busca información por internet de la compra de un terreno de 10×10 en México.

En materia del sexo, los límites los ponen aquellos involucrados. Hay preferencias sexuales, fetiches, filias, todas con una explicación. ¿Hasta qué punto se ha llegado al extremo? ¿En qué momento se sobrepasa el límite? ¿Cuál es el límite?

No intento estigmatizar, tomar una postura ni promover la práctica, solamente intento comprenderla, saber por qué se da esta búsqueda y saber, al encontrar el virus, ¿cuál es el siguiente paso?

Sobre El Autor

Probablemente la persona más ñoña de la vida. Fiel creedor de que las moscas ven el futuro y los moscos viajan en hoyos negros.

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