Ayer me llevaron al médico. Desde hace tiempo tenía molestia en el oído izquierdo, pues al acostarme sobre ese lado e incorporarme después de un rato recuperaba audición tres o cuatro segundos después.

Exagerando un poco las cosas, me daba miedo poner mi patrimonio en riesgo; principalmente mi salud y la preocupación de mis seres queridos. Y es que amigos, yo no se ustedes pero quiero ser un viejo saludable….

¿Han comido jelly beans? Más o menos esas eran las dimensiones del asteroide que se encontraba albergado en mi neumático auditivo externo. Sentí un poco de dolor cuando era retirado con una especie de guadaña que corta como hoz cualquier voz inapropiada. Ésto a la vez,  siendo sutilmente apaciguado por las cálidas manos de la protagonista de la otra mitad del cuento. Sublime.

 Decidí estrenar mi oído hoy en la mañana haciendo planes de grabar con mi hermano, no sin antes escuchar la más linda voz susurrándome, así que después de acompañarla al trabajo decidí caminar un poco más por el centro de mi ciudad.

El primer cigarrillo, el primer café, el morning blunt, el primer orgasmo, el primer beso. ¿Todo es hermoso en las mañanas o me hace las mañanas más hermosas? ¡El tabaco estaba riquísimo! Siempre me siento caminar en subida, y esta vez la subida del cerro traía mi cabeza vuelta madre. Mi herejía a veces recurre a la fe. Y entonces decidí entrar al lugar donde fui bautizado. No había gente sentada en las bancas y un sonido estremecedor sonaba por el recinto. Dos tipos originarios de Puebla afinaban el órgano tubular del templo de San Francisco de Asís, Catedral de Nuestra Señora De La Asunción.

Después de orar un momento, (así de mocho) me quedé observando y escuchando los trabajos de afinación que no parecían para nada sencillos. Una lona gris colocada sobre la entrada al área de trabajo cubría toda vista hacia su interior y pude ver a un señor trabajando detrás de la tubería.

El órgano destaca por ser de fabricación poblana en el siglo XVIII, muy probablemente del estilo Huayapan. Siempre he sentido fascinación por el sonido del órgano tubular, electromecánico y de transistores, así que no perdí la oportunidad de hablar de órganos Hammond y Wurlitzer. Mi pregunta fue ni más ni menos porque el Hammond por su lado, es un sonido característico del gospel y el Wurlitzer lo he visto como protagonista en catedrales y templos.

No sé en qué momento la fascinación por dicho instrumento surgió. Me parece versatil y expresivo. La opinión de uno de los trabajadores sobre el Hammond fue muy certera:

Es un sintetizador -Me dijo

Claro! -Añadí. Es producido por generadores electromecanicos, verdad?

No. Son meramente eléctricos. -Respondió.

Y así pues, ¿Cómo discutirle a un experto? Me sentía tan emocionado de finalmente poderle hacer todas mis preguntas a quien tuviera todas las respuestas que me comporté como un pendejo.

Y bueno, por cuestiones de un mejor funcionamiento y haciendo un buen manejo de la tecnología, el fuelle del órgano es alimentado por una compresora eléctrica. En tiempos remotos, dicho artefacto era accionado por algún ayudante que procuraba hacer circular el flujo de aire para no perder sonido.

Me resultó fascinante escuchar los tonos o generado por el viento. Los registros graves los puedes sentir en el cuerpo. Citando a Enrique Iglesias “Es casi una experiencia religiosa”.

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Podrán escucharlo afinado y como en sus mejores años este 12 de Agosto de 2014 en la catedral. El horario aún esta por confirmarse. Tlaxcala, Centro.

Sea Bach o Wanderley, el órgano puede ser protagonista o colchón. Armoniza, desgarra y canta.

Hace un par de años, por noticia de mi hermano me enteré que un viejo reparador de teclados vendía un Farfisa modelo Vip 345.

Rápidamente corrí a juntar el dinero requerido y fui por la tecla. Pesaba como veinte kilos y tenían el valor de llamarle “órgano compacto”. Fabricado en 1976, el órgano llamó mi atención por su tétrico vibratto y drawbars de colores. Jamás había tenido un teclado, mucho menos uno tan viejo, tan deseado, y que llegó a mí como regalo en un día del músico.

Y es que, aún no me lo explico pero son sonidos que retumban en mi memoria heredada.

De discos viejos no tengo mucho qué hablar. Los bazares son pequeñas minas de oro. Los acetatos son baratos y los encuentras en prácticamente todos lados, pero: ¿Cuál vale la pena comprar y después vender? Todo esto dependerá de las condiciones en las que se encuentre el objeto, además de tener en cuenta detalles como la edición (o re edición), rareza y relevancia. Estos son algunos que compré el sábado pasado. Para más información, puedes contactarme por twitter o email y con mucho gusto te daré más detalles. O sea, sí. Estan a la venta 🙂

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Hablando sobre vida, me gustaría dedicar estas líneas a la gente desaparecida en mi estado. Últimamente las cifras de personas extraviadas estan elevándose. Considerando que somos el estado con el mayor índice en trata de personas, me enferma que sea un mal conocido que se propaga a todo el mundo. Es aún más triste buscar asesoría en internet y que los vínculos ni siquiera funcionen.

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Más vida, más amor. Siempre.

Sobre El Autor

Multi-instrumentista, compositor y productor. Bajista en Rhose, todólogo en The Pepe Rosas Blues Band.

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